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La industria ibense debió nacer en los años de cambio de siglo. La primera actividad
protoindustrial del pueblo fue la que se derivó de la utilización de la nieve. Ésta era
almacenada durante el invierno y transformada en hielo en los neveros; llamados también
"pous de neu" o "caves".
Posteriormente, en época estival, el hielo era transportado a los centros
consumidores. Una familia de hojalateros -los Payá-; además de surtir a los heladeros de
los recipientes necesarios para sus productos, comenzó a vender por los mercados de la
comarca, junto a sus productos destinados al público adulto, una amplia variedad de
platos, tazas, candiles, regaderas, y otros utensilios en miniatura destinados a los
niños. Durante algún tiempo compatibilizaron su hojalatería tradicional con la
fabricación de los primeros juguetes. Parece que ésta última se convirtió pronto en
una actividad rentable porque en 1909 ya acudieron como jugueteros a una Exposición
Regional Valenciana consiguiendo una medalla de oro y un diploma meritorio.
A partir de ahí, la industria ibense del juguete se consolidó con rapidez; cuando en
1912 se constituyó formalmente "Payá Hermanos, S.A.", ya hacía dos años que
había iniciado sus actividades otra fábrica ibense, que con los años se convertiría en
"Rico S.A.".
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