Itinerarios, Parques

y Zonas Verdes

El itinerario del Mas del Canyo

Una mirada al Parque Natural del Carrascar de la Font-Roja (pág. 3)

    Una vez lleguemos a la peña anteriormente citada comprenderemos el porqué de su nombre. Una imponente hiedra ocupa toda la cara norte de la roca. Los frutos, así como el resto de la planta, son tóxicos si se ingieren, pero por vía externa se emplean para preparados anticelulíticos. Desde este sitio se domina toda la ladera, y con detenimiento se puede adivinar en las laderas cercanas, donde estaban los antiguos aprovechamientos agrícolas, ahora retomados por la vegetación potencial, el bosque y matorral mediterráneo. Si continuamos un pequeño tramo, y antes de ir a la otra cara de la ladera, a nuestras espaldas podemos contemplar la partida de La Canal, la zona de La Sarga, la sierra de Els Plans y, al fondo, el perfil de la sierra Aitana.

    Ya en la otra ladera observamos la población de Ibi a nuestros pies, toda la Foia de Castalla con el Maigmó al fondo. Continuamos hasta la cumbre donde podremos observar la casa del Canyo, la cara sur del pico de La Teixereta con la sierra de Biscoi tras ella, y la cumbre del Menejador, donde observamos la caseta de vigilancia contra incendios y las antenas de telecomunicación.

    La senda continua entre un perfecto carrascal de solana donde los enebros y carrascas delimitan el camino. Durante la primavera y el verano coincidiendo con la floración de especies como el romero macho, esteperola (Cistus clusii), el tomillo, timó (Thymus vulgaris), el romero, romer o romaní (Rosmarinus officinalis), una gran cantidad de mariposas llenan el carrascal de color y movilidad. Especies de gran tamaño como la podalirios o la pandora, y especies pequeñas, no superiores a 30mm, de la familia de las licenas, de hermosos colores azules, rojizos o violáceos.

    Si somos observadores podremos identificar el espliego, espígol(Lavandula latifolia), cuyos tallos florales debidamente recolectados se pueden utilizar como infusiones antisépticas, y también como aromatizador de armarios y habitaciones. Este tipo de formaciones vegetales es el paraíso de las currucas, pequeñas aves típicas de matorral o monte bajo. Especies como la curruca carrasqueña, curruca rabilarga o la curruca zarcera se moverán nerviosamente entre la espesa vegetación haciendo que su observación sea un reto y su avistamiento una recompensa.

    A la curruca rabilarga, busquereta de cuallarga (Sylvia undata), la identificaremos por sus partes inferiores de color rojo vino con pequeñas manchitas blancas y por mantener casi continuamente su cola en posición vertical, pudiéndose observar durante todo el año.

    Pero no solo descubriremos la vida animal a través de observaciones directas, si no, mediante huellas, señales o restos de actividades que denoten la presencia de otras especies, incluso de grandes mamíferos como el zorro, el jabalí o el conejo. Encontrar un excremento de zorro, rabosa(Vulpes vulpes) es bastante fácil si somos observadores y sabemos leer en las señales de la naturaleza.

    Si vemos sobre alguna piedra o sobre alguna mata de hierbas que destaca un excremento, es la firma inequívoca del paso de un zorro, que con esto consigue también marcar su territorio. Estos excrementos nos mostrarán su dieta alimenticia, (micromamíferos, invertebrados y carroña durante casi todo el año, frutos y bayas durante el otoño y la mayor parte del invierno).

    Uno de las plantas en las que más frecuentemente encontraremos estas señales es el piorno azul, eriçó (Erinacea anthyllis), planta redondeada y achaparrada en forma de cojín, adaptándose a resistir el frío y el viento de las altas cumbres donde vive.

    Siguiendo la senda llegaremos al indicador el cual nos lleva a la izquierda, hacia el Canyo, pero antes, se sugiere hacer una pequeña salida del itinerario, hacia la derecha, para contemplar el Pou de Simarro o Cava Roja. Este pozo de nieve con una capacidad de 2.700 m3, 14,70m de diámetro y una altura interior de 16,20 m. es el mayor de los seis que se encuentran dentro del perímetro del parque natural. Fue construido en 1.750. Situado a 1.230 m.s.n.m. carece de cubierta pero es de admirar las cuatro puertas que posee, orientadas hacia los puntos cardinales. Resaltar dos de ellas, una con arco de medio punto y la otra con un dintel plano. En los alrededores de la cava se observan una serie de muros de piedra alineados y que cumplían la función de ventisqueros para la mejor retención y acumulación de la nieve. También cercanas a la cava se observan las ruinas de la que seria la caseta de "els nevaters". A partir de aquí se puede enlazar con otros itinerarios por la umbría del parque que, pasando junto al Pou de la Noguera, nos conduciría hasta la cima del parque natural, el Menejador (1352 m.s.n.m.) donde podremos observar la gran frondosidad y diversidad de la umbría.

    Volviendo al indicador de la ruta principal encontramos la dirección hacia el Pou del Canyo el cual aún conserva la cubierta hecha con teja árabe. Tiene una capacidad de 770 m3, 9.80 m. de diámetro y 10,30 m. de altura interior. A una altitud de 1.235 m.s.n.m. se estima que fue contruido durante la primera mitad del siglo XVIII. Posee solo dos puertas orientadas al norte y al sur. Junto a la cava o pou quedan los restos de una edificación con un aljibe anexo.

    A 500 m del pozo de nieve, y descendiendo por la senda, llegamos al Mas del Canyo. Restos de antiguos viñedos y abancalamientos realizados en la ladera de la montaña nos cuentan de la antigua explotación de la tierra. Pardillos, paixarell (Carduelis cannabina) salen a nuestro paso a medida que nos acercamos al edificio.

    Rodeando la casa observamos una serie de higueras, figuera (Ficus carica) y algún almendro. Hacia el oeste, y cercana a la casa, observaremos la era, desde donde sale una de las sendas que acortan el itinerario. Hacia el sur, y a un centenar de metros, se observan los restos de una edificación que daba cobijo al ganado, y en la cara norte unos chopos, xop (Populus nigra) nos delatan la ubicación del pozo de agua que abastecía a la casa. Alrededor del pozo es frecuente la presencia de arrendajos, gaig (Garrulus glandarius) y escribanos montesinos, sit-sit (Emberiza cia) que acuden a beber. Un estudio detenido de los alrededores del pozo nos muestran la presencia de jabalíes, ya que por toda la zona se encuentran las pisadas de estos. Allí acudirán a darse baños de barro, al tiempo que no desdeñaran la ingestión de cereales que cubren los campos.

    La bajada desde el mas del Canyo hasta el mas de Foiaderes nos encontramos una pequeña umbría con ejemplares de roble valenciano, gal·ler (Quercus faginea subsp. valentina), mostajos, moixera (Sorbus aria) y arbustos como el guillomo, corner (Amelanchier ovalis), todos ellos típicos de bosque caducifolio abundante en la cara norte del parque natural. En este tipo de formaciones vegetales veremos especies animales como el mosquitero papialbo, mosquiter de panxa blanca, (Phylloscopus bonelli), el mito, senyoreta (Aegithalos caudatus), o el agateador común, raspinell (Certhia brachydactyla).

    La llegada al mas de Foiaderes nos sorprende por el tamaño de los pinos que allí se encuentran y por el tamaño del álamo blanco, alber (Populus alba) que, a un centenar de metros al sur, se recorta sobre el pinar del fondo. Es un árbol majestuoso de 22 m. de altura y 4,60 m. de perímetro de tronco.

    En los alrededores de Foiaderes destacan los campos de cultivo de cereales, y a modo de orla encontramos majuelos o espinos blancos, cirerer de pastor,(Crataegus monogyna), cuyas flores son muy apreciadas por sus propiedades cardiovasculares y como sedante suave.

    En estos campos no es extraño oír o ver ejemplares de perdiz roja, perdiu, (Alectoris rufa). Esta especie la encontraremos tanto en zonas de monte bajo y disperso como en zonas de cultivos de secano, lugares donde nidifica preferentemente. Su vuelo es potente, rápido y ruidoso, con unos primeros poderosos aleteos, seguidos de planeos descendentes.

    Por toda la zona aparece de forma abundante la salvia (Salvia blancoana subsp. mariolensis), planta endémica que se emplea como laxante suave y como planta aromática. La pista que nos lleva al mas de Foiaderetes transcurre entre antiguos bancales de almendros y bosquetes de pinos. Es en estos bancales donde observaremos al popular conejo, conill (Oryctolagus cuniculus), que alertado por nuestra presencia, corre a refugiarse.

    Junto al mas de Foiaderetes, ahora en ruinas, existe un pequeño grupo de olmos, om (Ulmus minor). En la cara delantera del mas unos cipreses, xiprer (Cupressus sempervirens), que dan la bienvenida al visitante según las antiguas creencias. Desde aquí, y siguiendo por la pista que desciende sinuosamente nos dirigimos hacia el Barranc del Molins. La pista discurre entre almendros y pequeñas formaciones de pinos, que cubren las partes más escarpadas de la orografía de la zona y donde el cultivo no ha podido entrar. Este es el terreno para ver pardillos y jilgueros, y algunas especies como alondras, alosa (Alauda arvensis) y totovías, cotoliu (Lullula arborea), cuyo hábitat está constituido por campos yermos y las zonas con matorrales dispersos.

    Sobre los almendros, y solo desde marzo a octubre, aparece recortada la silueta del alcaudón común, capsot, (Lanius senator) al acecho de alguna presa como insectos, pequeñas aves o lagartijas que también son abundantes.

En pequeñito porque seguro que no hace falta, pero por si acaso... Cuidado con el fuego, la basura, el ruido. No convirtamos el monte en una hoguera.