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En primer lugar ha de saber que los Moros y Cristianos son una fiesta y como tal, el objetivo de la misma es divertir. La fiesta de Moros y Cristianos es además un vehículo inestimable para cultivar las relaciones entre las gentes del pueblo.
Hay muchos modos de divertirse, escuchando música, practicando un deporte, saliendo de marcha, etc. La fiesta nos ofrece una forma de diversión que nuestros antepasados han utilizado durante siglos, aunque naturalmente hoy hemos desarrollado y adaptado a la mentalidad actual. Es una manera original y creativa de divertirse conservando algo que nuestros abuelos nos dejaron en herencia.
El modo de acceder a los Moros y Cristianos es entrar a formar parte de una comparsa, este hecho conlleva aparejada la afiliación a la asociación local de los Moros y Cristianos formada por todas las comparsas, y que en nuestra población denominamos Comisión de Fiestas de Moros y Cristianos, al mantenimiento de la cuál contribuimos con el pago de una pequeña cuota anual y que por el simple hecho de ser festero, te faculta para elegir o ser elegido para cualquiera de sus cargos directivos.

Cada comparsa tiene un traje y unas normas, como cualquier asociación en la que tengan que convivir más de un miembro. En este caso son poco más o menos las normas que observamos para convivir en el seno de una familia, conservar el patrimonio común, respetar al compañero y procurar no iniciar un comportamiento que pueda avergonzarle, porque cuando se está en compañía de los otros miembros de la comparsa, se ha de pensar que un observador puede tomar una opinión negativa de toda ella ante la actuación de uno solo de sus componentes. Si por el contrario mi comportamiento provoca el respeto de los demás, siempre estaré orgulloso de pertenecer a una agrupación que es querida y respetada por todos.
¿Qué son las fiestas de Moros y Cristianos? Las fiestas de Moros y Cristianos son un rito religioso, como una Misa, un bautizo u otra celebración religiosa cualquiera.
¿En que consisten? Son una gran representación, como una obra teatral en la que todos los habitantes de lbi son sus protagonistas, actores o espectadores por igual. Tienen una argumentación precisa, el bien lucha contra el mal, el bien está representado por los cristianos y el mal por los moros. Así entendían la vida nuestros abuelos, nosotros afortunadamente tenemos una visión mucho más amplia de las cosas, pero seguimos conservando las formas de esta celebración porque es una manera de conocer nuestros orígenes, nuestra historia y a nosotros mismos. Es como conservar un monumento, una casa o un libro antiguo, nos ayuda a ser más humanos y a no perder nuestras señas de identidad.
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Dicen que algunos quieren someter a las fiestas a una disciplina casi militar, evidentemente hay opiniones y gustos para todo, las fiestas en un principio nacieron en el seno de unas guarniciones militares que habían en cada población y tienen nombres y movimientos que las recuerdan, pero en realidad lo que se pretende, como en cualquier obra de teatro en la que participáramos, es que interpretemos un papel, Ibi entero es el escenario y el mundo el anfiteatro. Si acompañamos a capitanes y abanderadas, serán más bellas y contribuiremos a que futuros capitanes y abanderadas se decidan con más facilidad, dado el grado de arropamiento hacia ellos que recibirán de las comparsas. Si participamos en todos los actos intentando cumplir con nuestro papel, los espectadores tendrán mayor interés en acudir a vernos y con su dinero nuestras fiestas serán más espectaculares y más baratas, el Ayuntamiento se verá obligado a ayudarnos, nos lo pasaremos mejor, recibiremos aplausos y nos sentiremos satisfechos y pletóricos. Todos y cada uno de los actos son importantes ¿Cómo verías una obra de teatro en la que nos dejásemos el acto que menos interés tuviese para nosotros? Seguramente sería incomprensible y estaría totalmente coja. Si queremos mantener las fiestas hay que aprender a compaginar la asistencia a los actos con todo lo demás. Seguro que hay tiempo para todo. |
Mientras que nuestras fiestas, esas de las que ya formas parte o estás dispuesto a formar, tengan la consideración de rito religioso y de representación bien hecha, jamás se convertirán en una algarabía sin sentido y nos ofrecerán una manera diferente y original de divertirnos. Si eso no existiera, pensad y veréis que nada las diferenciaría de un carnaval o un gran baile de máscaras. Observad con orgullo cómo, fuera de nuestra población, se nos admira y cómo, año tras año, las fiestas se perpetúan y hay cada vez más gente que trabaja para ellas, desde los más inimaginables puestos de la vida local.
Todo eso no quiere decir que las fiestas deban ser serias y aburridas, todo lo contrario, es para garantizar que ese modo de divertirnos nos dure mucho más ¿No sonríe de boca a boca el que está desfilando en escuadra? ¿No levanta sus brazos el cabo con el rostro a punto de reventar de alegría? ¿No llora la abanderada repleta de felicidad? ¿No saluda el capitán con el corazón a punto de escapársele del pecho? ¿No suena la música de principio a final en las fiestas? ¿No cantamos, reímos y disfrutamos en los acompañamientos de capitanes y abanderadas desde ese momento primero en que recogemos las bandas delante del Ayuntamiento? ¿No nos satisface la mirada de orgullo de nuestros familiares que nos ven pasar? ¿Todo eso no es ilusión? ¿Todo eso no es gozo? Todo eso es, sin duda, diversión. Y diversión infinita, creedme, como ninguna otra cosa en el mundo es capaz de propiciar.
José María Ramírez Mellado
Cronista Oficial de Fiestas de Moros y Cristianos
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