Comisión de Fiestas


 
¿Qué es la Comisión de Fiestas?

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    Se me ha pedido que de una manera sencilla y amena, explique qué es la Comisión de Fiestas, de modo que cualquier persona c¡ue acceda a nuestras fiestas locales y pretenda informarse, no se encuentre con un ladrillo inabordable o con la únicas informaciónes que les ofrecen los corrillos de los bares, las cuales suelen ser bastante inexactas habitualmente.

    Bien, pues vamos allá, ¿Qué es la Comisión de Fiestas? Por supuesto, no es un grupo de señores que se hacen viejos a fuerza de hacer la vida imposible a los festeros, no. La Comisión de Fiestas, antes bien, la forman un grupo de festeros elegidos en el seno de las comparsas, para que lleven a cabo unas tareas que entre todos les vamos a encargar.

    ¿Cómo les elegimos? Al votar los cargos de cada comparsa en las respectivas asambleas, me refiero a presidente, delegado, etc., estamos formando entre todos la Comisión de Fiestas, ellos son la treceava parte de la misma, porque trece son las comparsas de Ibi. Por eso es tan fundamental que para evitar futuras decepciones, para evitar futuras controversias, para que nadie tome decisiones que a ti no te gustan, asistamos a las reuniones de comparsa y contrihuyamos de manera escrupulosa a configurar nuestra parte de Comisión, eligiendo las personas de nuestra comparsa que representen nuestra manera de pensar y que gocen de nuestra confianza para dirigir las futuras fiestas.

    ¿Cuáles son las tareas que llevan a cabo esas personas? Esas personas se encargan fundamentalmente de organizar las fiestas, prepararlas y llevarlas a efecto, teniendo en cuenta que los Moros y Cristianos no pertenecen en exclusiva a los festeros, si no que son las fiestas mayores de Ibi.

    Nosotros los elegimos para que trabajen mientras que nos divertimos, para que mientras nosotros disfrutamos desfilando al son de una buena marcha, ellos se preocupen de que todo esté preparado. Para que las sillas de los que nos están contemplando estén a punto. Para que la economía de las fiestas esté en orden. Para c¡ue levanten el Castillo. Para que editen un vídeo, una revista de fiestas y un cartel. Para que organicen un concurso de fotografía y así que nuestros hijos recuerden lo que nosotros hemos hecho ahora. Para que organicen actos, funciones, conciertos, exposiciones y sobre todo mantengan nuestro Museo. Para que cuiden nuestras relaciones con los espectadores, con el Ayuntamiento, con la Iglesia, con la industria, con el comercio, con los sindicatos, con las agrupaciones de vecinos y el resto de entidades locales, sin las cuales, sería imposible hacer nuestras fiestas, porque todas ellas colaboran de una manera u otra, financiándolas, manteniéndolas o difundiéndolas. Para que se preocupen de recabar las inquietudes e iniciativas de las comparsas y llevarlas a cabo, apoyándolas y ayudándolas. Para que caballos, trajes, banderas, tribunas, comida, trompeteros, basuras y hasta el hielo esté a punto cuando lo necesitamos. Para que cuiden el patrimonio de los festeros, sillas, mesas, tableros, Castillo, Casal Fester, biblioteca y fondos de toda índole y sobre todo para que luchen por mantener la Fiesta viva año tras año.

    ¿Quiénes son esos otros señores que vemos en la Comisión y que no son presidentes, ni delegados, ni compromisarios de comparsa? Son personas que por poseer determinadas técnicas, habilidades o conocimientos, nos interesa su colaboración trabajando en aquellas áreas en las que sea necesario aplicar esas facultades. Así tenemos al Secretario, al Tesorero, al Cronista de Fiestas, al Fotógrafo, al encargado del vídeo, al Asesor artístico, al Asesor religioso, al Asesor histórico, etc., todos ellos son elegidos por esos representantes nuestros a propuesta del Presidente de la Comisión para períodos de cuatro años, aunque pueden ser cesados si se estima conveniente o no cumplen con su cometido.

    Por último está el Presidente de la Comisión que, por supuesto, también es elegido por sufragio directo de la Asamblea de Comparsas e, igualmente, puede ser cesado si no cumple con aquello que se le ha encargado. Él será el máximo responsable de que todo ese mundo, aunque no lo parezca, tan complejo, funcione adecuadamente.

    ¿De qué modo traspasamos a la Comisión de Fiestas nuestras necesidades? En primer lugar, como hemos indicado, la elección cuidadosa de nuestros representantes, presidentes, delegados y compromisarios, en el seno de las comparsas es imprescindible, ya que ellos entrarán a formar parte de la Asamblea de las Comparsas, la cuál es soberana y tiene atribuciones totales en la gestión de la Fiesta. En el caso de presidentes y delegados, también formarán parte de la Junta de Gobierno, que es el órgano encargado de revisar el día a día de la Comisión y en el caso concreto de los presidentes, además, forman entre ellos la Junta económica que administra la tesorería de la Comisión y vigila que se cumplan los presupuestos c¡ue los festeros hemos aprobado. Las reuniones de comparsa son imprescindibles para que la voz de esos representantes nuestros, sea la transmisora de lo que realmente nosotros queremos o necesitamos.

    ¿Qué es el Consejo Asesor? Es un grupo de señores elegidos de entre aquellos que se considera conocedores de la Fiesta, cuyo íínico fin es aconsejar en determinadas cuestiones que pueden afectar a la parte religiosa o histórica de la Fiesta, sin atribuciones y sin facultades específicas, sólo consejos que después nuestros representantes valoran y deciden sobre su conveniencia o no.

    Y, en fin, todo esto a grandes rasgos es la Comisión de Fiestas, no se trata de una entidad ajena, ni extraña, sino que somos todos, ya que en un momento la configuran unas personas y en otro, a lo mejor, tú que me estás leyendo, pero en cualquier caso, siempre aquellos que seáis elegidos entre el conjunto de todos los festeros.

    Los Moros y Cristianos deben ser eso que podamos mostrar al mundo como único y muy especial, de lo cuál nos podamos sentir orgullosos y que, para colmo, lo hagamos divirtiéndonos, eso que necesita nuestro mimo y nuestro cuidado para que nuestros hijos sientan por esta Fiesta, todo eso que nosotros sentimos o mucho más si cabe.

    Con estos dos artículos hemos dado un repaso superficial a los derechos y obligaciones de un festero, en clave de principiante, ahora, el c¡ue pretenda ahondar en todos estos contenidos, puede leer los estatutos, de una vez o por etapas, sabiendo que ellos satisfarán todas las incógnitas que al festero se le puedan plantear.

José María Ramírez Mellado
Cronista Oficial de Fiestas de Moros y Cristianos

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