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Por cualquiera de las calles aledañas a esta zona antigua, se accede a la popular
"plaça la Palla" que antaño fuera lugar de concentración de caballerizas,
establos y graneros a la sombra de gigantescos árboles. Hoy en día, dos plátanos de
gran tamaño se yerguen como testigos inmóviles de los avatares y esparcimiento de las
gentes que habitan este pueblo. Dicha plaza nos ofrece también la oportunidad de poder
degustar en varios establecimientos el "helado artesano" como muestra fehaciente
de nuestra historia cuyo prestigio ha sido aireado por generaciones a lo largo y ancho de
la geografía de nuestro país y fuera de él.
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